Westport
Un fin de semana en Westport, es un viaje a la Irlanda de verdad, a una pequeña ciudad que de limpia, bonita y ordenada parece un decorado. Llegar sin bed&breakfast no es ningun riesgo, pues siempre encontrarás uno, y si está lleno, te mandan a otro. Es facil que tras un fin de semana te salude la panadera, el cura o la camarera del pub local por la calle.La ciudad pertenece al Condado de Mayo, en la costa oeste de Irlanda. Su proximidad a la montaña sagrada de Irlanda, Croagh Patrick, y las orillas de la siempre tranquila bahía de Clew, hacen de Westport una espléndida ubicación.
Pensamos que alquilar una bici era la mejor idea para ver la zona, rodeada de pequeñas islas y muy verde. Llegamos hasta la Westport House, la antigua casa de la pirata Grace O'malley, que ha mantenido parte de su carisma, pero que roza el kisch mas puro con un paryqe de atracciones digno de Neverland. Tras 10 kms en bicicleta llegamos a Coragh Patrick, un monte donde muchos peregrinos suben a pedir.
Ascendímos unos metros para llegar a la estatua de San Patricio y conocer un poco la naturaleza de la montaña, tiene que ser durísimo subir ya que son todo piedras que se clavaban en mis deportivas, no quiro ni imaginar para aquellos que suben descalzos. La vista desde allí es espectacular, una serie de islas que no alcanzan al fin de la vista y el sol reflejandose en el mar rodeado de verdes montañas.Y una hamburguesa con patatas es la mejor recompensa a los 10 kms sin parar y con trozos cuesta arriba.
Seguimos hasta la playa y tras un bucolico paseo descubrimos que la rueda de la bici se habia pinchado. Que hacer cuando te quedas a 15 kms de la civilizacion sin medio de transporte? Irlanda es el mejor sitio para que te pase esto, pues la gente no puede ser más amable. En un escondido bed&breakfast una mujer nos intento ayudar con el inchador de la bicicleta de su hijo pequeño, como no funcionaba, localizo por teléfono al dueño de la tienda que está junto al garaje que nos había alquilado las bicis, y tras dar con el, vino a buscarnos en furgoneta con una rueda nueva.
Nada podía salir mal en un lugar como Westport. Eso sí, tras la aventura del sabado, dedicamos el domingo a comrpar el irish times y pasarlo en el pub tomando te.
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