Babel
Babel es de esas películas que todo amante del buen cine no puede dejar de ver. A través de varias historias personales desarrolladas en Japón, Marruecos y México el film nos muestra una oculta conexión entre los seres humanos que en el fragor de la cotidianeidad no llegamos a percibir.La última incursión de Alejandro González Iñárritu en la "trilogía del dolor" y en el juego del espacio-tiempo es una película hecha para el Oscar. Se nos muestran varias historias paralelas, y a medida que su metraje avanza se irán desvelando sus entresijos y su relación entre sí. Debido a un hecho clave vemos como las tramas de cada historia caminan hacia la tragedia, a modo de efecto mariposa. La familia marroquí es la encargada de tirar la primera pieza del circuito de fichas de dominó y poco a poco vemos como la serpiente se termina comiendo la cola.
Babel es universal, salta de continentes, cambia de idioma y vuela por los aires cualquier tipo de frontera gracias a un terrorismo visual. En la promoción de "Babel" nos ponían en antecedentes que la incomunicación era el argumento central. Incomunicación vista como el choque cultural, el lenguaje, las mentiras, los silencios y los agujeros en cuestión de responsabilidad entre los gobiernos y entre las personas. La cinta es técnica y artísticamente impecable, así como su narración, menos complicada que "Amores perros" y "21 Gramos". Sin embargo esa falta de comunicación entre los personajes en ocasiones existía entre los actores y yo como espectador, y no es hasta hoy, al día siguiente de ver la película, que voy atando algunos cabos sueltos. Una pelicula dura, pero que pese a esa falta de comunicación dará que hablar... o que pensar.
Etiquetas: Cine


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