d El universo sobre mi: La science des rêves

El universo sobre mi

Blog sobre cosas que me rodean: música, viajes, cine, pensamientos y momentos. Este es mi universo.

lunes, febrero 19, 2007

La science des rêves

Si el cine es de por sí evasión, esta película es evasión en estado puro. La evasión viene por parte Stephane, papel del personaje protagonista, con el que desde el primer momento se conecta. Si trabajas en una imprenta situada en un sotano de Paris haciendo calendarios aburridos con tres compañeros, incluyendo uno que necesita que lo distraigan todo el tiempo, y un jefe que preferiría estar siempre solo, el sueño suena como el escape mas lógico a la realidad. Donde está el límete del sueño y de la locura?

Cuando la tecnología digital ha cambiado la forma de hacer y hasta de ver cine, Michel Gondry, director de la magistral Olvidate de mí, ha tenido la osadía de beber en las fuentes más tradicionales de la ilusión cinematográfica y con esta cinta confirma que es, quizá, el más interesante de los directores “modernos”.

El argumento es sencillo, Stéphane, un joven artista gráfico en cuyo cerebro se emite un programa de televisión en continua pugna con la realidad. Aterrizado en Paris con la esperanza de un buen trabajo y tras entrar en contacto con una nueva vecina, la posibilidad de un romance se abrirá paso en su universo paralelo de cartón.

Gael García Bernal ha ido demostrando con cada película lo que significa ser actor. Desde luego, no se trata de una cinta para todos los públicos, pues exige la entrega del espectador a un juego en el que cualquier parecido con la realidad suele ser pura coincidencia. Pero, a cambio, obtendrá una historia que le devuelve al adjetivo “romántico” su verdadero y real significado, en el que la belleza aparece de repente en el fotograma menos pensado, y en el que la pregunta típica ante la nueva maravilla (“¿cómo lo habrán hecho?”) pierde toda importancia: no nos importa el “cómo”, sino que simplemente disfrutamos el caballo de trapo que cabalga sobre el teclado, el agua hecha con celofán, los tubos de papel higiénico convertidos en edificios… No importa: esto ES cine, señores, y siempre lo ha sido; lo que pasa es que, de tanto ver efectos especiales rutiranrios, se nos había olvidado.

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